Cómo dejé de comer animales (y derivados)

Cómo dejé de comer animales (y derivados)

No es muy sencillo ordenar todos los pensamientos que he ido teniendo a lo largo de este último año  (aproximadamente), pero voy a intentar hacerlo de forma coherente y sincera, para contaros por qué no como animales.

Antes de empezar, quiero que entiendas que yo no era una persona flexitariana o casi vegetariana por gusto. Yo era todo lo contrario. El queso, el pescado crudo o ahumado y la carne en todas sus formas me encantaban. Tengo amigas que apenas comen carne cuando están en sus casas, que se hacen comidas veganas por gusto y que les gusta comer ensalada. Tal vez si yo hubiese sido así, todo hubiese sido más fácil. Pero no, a mí me encantaba la carne, más o menos procesada, le añadía queso rallado a casi todos mis platos y mi forma preferida de comer el pescado era cuanto más crudo mejor. Comía carne y queso a diario, apenas me gustaban las frutas y la verduras.

Yo era de las que se horrorizaba al oír que en China, Corea y otros países se comiese perro, mientras seguía troceando mi filete empanado. 

¿Alguna vez me había planteado ser vegetariana? No. Alguna dije algo así: “la gente vegetariana tiene mucho mérito, tal vez de mayor lo sea”. Así era yo, siempre dejando las cosas importantes a mi yo del futuro.

En mi familia tampoco había nadie vegetariano/vegano (bueno, mi tía llevaba algún tiempo sin consumir mamíferos) y por un tema de salud, soy propensa a tener anemia y una vida sin carne era algo que no me podía plantear.

¿Cómo cambié? Creo que se puede resumir en una sola palabra: Shaki. Sí, Shaki me ha cambiado la vida en tantos aspectos, me ha enseñado tanto que todavía no me lo puedo creer. No fue algo inmediato, vuelvo a repetir que para mí ha sido un proceso.

Cuando Shaki llegó, generé una conexión total con él y con Joey (la cobaya que vivía con nosotros). Es curioso, porque yo sabía que en Sudamérica las cobayas se comen (como aquí el conejo) y yo sabía que jamás comería cobaya, igual que tampoco comía conejo porque de pequeña tuve una conejita gris y cuando mis hermanos me chinchaban con echarla al arroz yo rompía a llorar. Parecía que si no tenía una granja en casa era incapaz de abrir los ojos.

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Por esa época, empecé a conocer a gente vegetariana y vegana, a ver imágenes de granjas industriales y  a darme cuenta de que algo no estaba funcionando bien.

Yo sabía que no estaba bien hacerle eso a los animales pero no comer carne creía que era imposible.

¡Somos carnívoros! ¡Somos depredadores! ¿Y la anemia? ¿Dónde están las proteínas? 

Busqué información, documentales, vi el discurso de Gary Yourofsky y fui dejando progresivamente la carne por un criterio tan especista como ridículo, pero que me ayudó bastante: primero mamíferos, luego aves y finalmente peces y mariscos.

Tardé unos tres o cuatro meses en ser apio-ovo-lacto-vegetariana (consumía huevos, leche y miel). Esos primeros meses, fueron en cierta forma los más difíciles. Incluso pensé en no comer carne sólo por un tiempo y luego volver a mi “normalidad” que tanto me gustaba. Además, no fue fácil explicarle a mi familia y amigos mi decisión. Sin embargo, cuanta más información (nutricional y animal) encuentras, cuanto más te educas a ti mismo, más fácil te resulta entender por qué lo estás haciendo.

Poco a poco, en casa me dejaron tranquila, la situación se fue normalizando, yo aprendí a contestar un amplio abanico de preguntas y comencé a sentirme bien.

Estuve varios meses así, pero sabía que no es la mejor decisión para ayudar a los animales, porque la leche y los huevos no son más que otra forma de maltrato animal.

Dejar los lácteos “fue difícil”, de hecho, lo había intentado varias veces, pero por gula o por comodidad no los dejaba. Pero cuando llevas tres semanas sin tomarlos, te acostumbras perfectamente.

(Más difícil es para las vacas producirlos de la forma en la que se hacen)

Y así, poco a poco, acabé dejando todos los demás derivados.

Ha sido un sendero por el que he caminado mucho tiempo (creo que un año más o menos) en el que he ido dando pasos pequeños pero firmes. Hay quien es capaz de recorrerlo de un salto o corriendo pero mi historia no ha sido así.

Ahora soy consciente de que no estoy haciendo un favor a los animales: les estoy devolviendo lo que siempre fue suyo. Su leche, su cuerpo, sus ganas de vivir, su respeto, su piel… No nos pertenecen.

 

Y así fue cómo dejé de comer animales (y sus derivados).

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Si quieres contarme tu historia o estás empezando a cambiar tu forma de ver las cosas puedes escribirme a criaturillassalvajes(@)gmail.com (sin los paréntesis) o ver mi día a día en instagram.

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Alexandra dice:

    Hola llevo 2 meses sin comer carnes tampoco leche ni mantequilla aunque seguia comiendo huevo, pescado y marisco ahora llevo 1 semana sin comer nada que sea carne ni derivados y por el momento estoy super bien pero me encantaria si pudieras poner enlances en los que podamos consultar sobre estos temas ademas de informanos mucho más sobre todo para personas como yo que recien estamos empezando. Agradezco igual esta entrada porque me ayuda en esta transicion. Besos.

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    1. ultimivresse dice:

      Muchísimas gracias!!! Si tengo pendiente hacer una entrada con documentales y enlaces de sitios fiables en los que encontrar información 😊 intentaré ponerla pronto!!

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  2. Inma Carreño dice:

    Muy sincera tu historia. Cada persona llega hasta aquí por diferentes motivos y vías. La mía fue muy diferente, pero estoy aquí de igual forma. Yo no suelo dar explicaciones a nadie, me refiero a nadie que no las merezca.
    Hay mucha gente que lleva una alimentación vegetariana/vegana por salud, moda, por quitarse unos kilos de encima, por sentirse “healthy” como veo a menudo en redes sociales.
    A los animales no les importan las razones por las que dejamos de comerlos, por lo tanto, bien por los que deciden alimentarse a base de vegetales, tengan los motivos que tengan.
    Un besote.

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    1. ultimivresse dice:

      Claro, toda reduccion de consumo es buena y hay mucha gente que lo empieza a hacer por perder peso o ser healthy y acaba haciendolo definitivo por los animales! Cada persona es un mundo y yo quería explicar como llegué ahí porque creo que a veces ayuda leer historias de otras personas 🙂

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